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Maneras de evitar que se nos pasen los pagos de facturas en casa

Parece una estupidez, pero nuestra propia memoria nos suele jugar malas pasadas hasta puntos muy graves y no nos percatamos de ello hasta que es demasiado tarde. Uno de los casos más graves es cuando somos jóvenes y tenemos que hacernos cargo de una cantidad de responsabilidades que antes no teníamos al empezar a vivir por nuestra cuenta. El olvido de pagar una factura nos puede fastidiar la vida, ya que normalmente hay que pagar un reenganche si es de luz y agua por ejemplo o puede llevarnos a alguna lista de morosos o buscarnos un problema.
Por esto mismo es necesario asegurarnos de llevar todo para adelante y que no se nos olvide nada utilizando una serie de consejos que nos ayuden en el día a día. Por supuesto no hay nada que te vaya a hacer tener una memoria prodigiosa de repente, pero una serie de hábitos y rutinas siempre ayudan. El por qué es muy sencillo, y es que si encadenamos una secuencia de acciones en cierto orden no podremos hacerlas de otra manera. Puede generar un poco de ansiedad decirlo, pero en cuanto nos acostumbremos es algo que sale solo, al igual que el resto de rutinas que tenemos en la vida. El hecho de que esta sea autoimpuesta le resta un poco de poder sobre nosotros, ya que al principio sentiremos que podemos saltarnos esa rutina como queramos, debido a que es algo que hemos elegido hacer y no nos han obligado o ha salido de manera natural.
Tampoco es necesario al cien por cien seguir esta rutina cada día, pero podemos utilizar la memoria espacial para ayudarnos también. Mucha gente tiene una memoria a corto o largo plazo muy mala pero una gran memoria espacial. Si colocamos un sitio donde dejar las cartas o el dinero (o incluso las llaves de casa) y que además ocupe un espacio que siempre vamos a mirar, va a ser imposible escaparse de ver la carta o la factura en cuestión.
Un último esfuerzo es algo tan obvio como molesto pero que al final es la mejor opción porque nos evita muchos quebraderos de cabeza y problemas económicos. No es muy agradable, pero es esta: tener a un solo responsable de ese tema en la casa. Al igual que cuando socorremos a un herido, uno de los pasos a seguir es hacer responsable a una sola persona de que llame a la ambulancia, en este caso delegar las responsabilidades en una sola persona suele traer efectos beneficiosos en el sentido de que sabe que tiene una sola función y que tiene un papel fundamental asignado por el resto del grupo que confía en esa persona. No es cuestión de echarlo a suertes, se puede designar por votación, haciendo que esa persona se vea realmente útil e importante para el grupo.
Como siempre, todo esto depende de un mínimo de fuerza de voluntad por parte de todos, pero es un problema gigantesco con una solución muy sencilla que todos podemos prevenir sin hacer apenas esfuerzo.

 

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