Peligros de la domótica
mayo 17, 2017

Cómo hacer de las tareas diarias algo divertido

Es por todos detestada la obligación casi diaria de hacer las tareas del hogar. Responsabilidades como lavar los platos, tirar la basura o cuidar de nuestra mascota son actividades que, aunque consumen poco tiempo y son sencillas de realizar, nos cuestan mucho por sus mecánicas simples y porque nos sentimos obligados a hacerlas, lo cual no es plato de buen gusto para nadie. Por eso vamos a mostraros algunas maneras o trucos para que el “trabajo” en el hogar se vuelva un poco menos pesado y que incluso tengamos ganas de realizarlo.
Una buena manera de dejar de ver nuestras obligaciones como una carga es asociarlas a algo positivo. El ejemplo más sencillo es unirlas a un hobby que podamos compaginar, como puede ser escuchar música. Esa acción que hemos visto hacer a nuestros mayores desde que tenemos memoria es en realidad una forma óptima de no caer en el hastío que puede suponer barrer por ejemplo. El simple hecho de poder llevar un ritmo que marque nuestros movimientos lo hace todo más sencillo, no tendremos esa ansiedad por terminar porque realmente podemos marcarnos unos objetivos (acabar justo con la canción, medir el tiempo que llevamos realizando esa tarea en canciones en lugar de minutos…). Es un gesto que además nos va a ayudar a terminar más rápido, ya que si por ejemplo ponemos música más rápida nos animaremos y pondremos más energía y empeño en la tarea.
Pero claro, este consejo no funciona para tareas que ocupen menor espacio de tiempo o que no nos permitan poner música (dar de comer a nuestra mascota, recoger la mesa…). Pues bien, si asociamos estas tareas con procesos mentales que nos gusten será mucho más llevadero. Pensar en algo como rutina o abstraerse es muy bueno para este tipo de acciones ya que acabaremos sin darnos cuenta. No necesariamente vamos a hacerlo más rápido, pero desde luego no vamos a estar pensando en el tiempo que hemos invertido. Es como poner un piloto automático, como poner música en tu propia cabeza. Con el tiempo esa rutina hará que incluso nos sea útil en el sentido de que sentiremos que nos falta algo si no lo realizamos.
Aunque, seamos sinceros, si algo es el ser humano es interesado. Nadie hace nada sin un beneficio que sacar. Bueno, en este caso tendremos que autoimponernos una recompensa tras realizar la tarea. Suena ridículo, porque realmente necesita de una fuerza de voluntad, nada nos retiene de ir directamente a por la recompensa y pasar de hacer la tarea, pero podemos trazar mapas mentales para ayudarnos. Por ejemplo: si tengo que ir a fregar y de camino al armario de los objetos de limpieza está la cocina, podemos aprovechar para coger algo que nos guste. Al fin y al cabo ya estamos de pie. Este ejemplo que parece ridículo es a la larga el más útil, ya que nos ayuda a organizarnos a la vez que a realizar las tareas.
En definitiva, sí, todo depende de nosotros, no existe una manera mágica de tener ganas de hacer algo, pero podemos hacer más llevadera la experiencia y de paso mejorar en cuanto a lo que vida en familia se refiere.

 

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